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lunes, 7 de enero de 2019

Internet de las Cosas, no es conectarlo todo contra todo

Del ya algo lejano Lunes 15 al Jueves 18 de Octubre de 2018, tuvimos la oportunidad de asistir al evento Sinergias, en donde Tech Data, proveedores y asociados pudieron compartir experiencias, habilidades, conocimientos en pro no solo de la generación de negocios, sino también de consolidar la relación comercial agregando siempre ese valor agregado que da la experiencia.

Uno de los temas centrales fue, la Internet de las Cosas. Esa tecnología que la Transformación Digital arropa y complementa conjuntamente con otras tantas, que precisamente termina generando una Sinergia en la que, como lo menciona la definición de esta última, el resultado es mayor a la suma de las partes que la componen.

Dentro de la plática en la que se tocó de manera específica la Internet de las Cosas, se hizo mucho énfasis al hecho de que, el sólo conectar cosas hacia la Internet, no daba por resultado la implementación de la Internet de las Cosas.

Para entender mejor esto último, utilizaremos una analogía tal vez demasiado burda, pero creemos que sí dejará muy claro cuál es el papel de las Cosas, que se conectarán a la Internet. Para comenzar entonces, respondamos a la pregunta: ¿Cómo funciona el cuerpo humano?

Sin intentar rebajar al cuerpo humano con una máquina, diremos que para comenzar, nuestro cuerpo cuenta con un cerebro, que no solamente se encarga de las funciones más básicas que permiten que se preserve la hehomeóstasis o conjunto de fenómenos de autorregulación, conducentes al mantenimiento de una relativa constancia en la composición y las propiedades del medio interno de un organismo. También es responsable de entender el entorno que nos rodea y poder actuar en consecuencia, cuando el entorno interactúa con nosotros.

Así pues, el cuerpo humano cuenta con los cinco sentidos. Vista, oído, olfato, gusto y tacto son esos sensores que permiten al cuerpo humano tener esa esencial conciencia del entorno. Por sí mismos, los sentidos no sirven de nada sin la interacción con el cerebro. A modo de un muy sencillo y tal vez tétrico ejemplo hipotético, ¿qué sucede si se interrumpe por completo o se prescinde del nervio óptico, responsable de llevar las señales captadas por los globos oculares al cerebro? Lo que tenemos es ceguera total. Sin cerebro, no hay sentido de la vista aunque los ojos estén en perfectas condiciones.

Lo mismo sucede con los demás sentidos. Sin los nervios (la red) y el cerebro, no hay lo que se necesita para que esos sensores puedan realizar completa y cabalmente su trabajo.

Esto es lo que pasa si simplemente conectamos sensores electrónicos, magnéticos, mecánicos y/o de cualquier índole a la Internet. Estamos conectando los sentidos a un sistema nervioso y nada más, pero sin un cerebro que reciba esas señales, las analice y realice una acción correspondiente (que actúe en consecuencia), no tenemos absolutamente nada.

Al final del párrafo anterior mencionamos la palabra "actúe". Aquí entonces está el complemento perfecto para que la Internet de las Cosas realmente tenga sentido. Además de sensores, requerimos actuadores.

Se define estrictamente a un actuador como: -"...un dispositivo capaz de transformar energía hidráulica, neumática o eléctrica en la activación de un proceso con la finalidad de generar un efecto sobre un proceso automatizado."-

Algo que debe de hacer un actuador es: -"...recibir la orden de un regulador o controlador y en función a ella, genera la orden para activar un elemento final de control."- En resumen pues podemos decir que: -"...son los elementos que influyen directamente en la señal de salida del automatismo, modificando su magnitud según las instrucciones que reciben de la unidad de control."-

Volviendo a nuestra analogía del cuerpo humano, imaginemos por un momento que estamos conduciendo un vehículo. Somos ese elemento que controla las acciones de todo un ingenio mecánico compuesto por cientos de partes, en donde procesos físicos bien definidos actúan en conjunto para realizar una actividad concreta. En este caso, transportarnos a nosotros de un lugar origen a un sitio destino.

Nuestros ojos, nuestros oídos y nuestro cerebro, están en todo momento atentos a las condiciones que el camino y el entorno van presentando mientras que con nuestros brazos y piernas (los actuarodes en este ejemplo), aceleramos, frenamos, viramos y accionamos los señalamientos correspondientes como son las luces direccionales, etc.

Repentinamente aparece en nuestro campo de visión una pelota. Nuestro cerebro, el elemento de control por excelencia, sabe por un aprendizaje previo y por la experiencia que: -"...siempre detrás de una pelota, hay un niño que sin pensarlo dos veces y de manera espontánea, correrá tras ella para recuperarla"-.

Nuestros músculos se tensan y de inmediato nuestro pie derecho soltará el pedal del acelerador para accionar el freno, mientras que con nuestro brazo derecho accionaremos las luces intermitentes para dar a entender que nos detendremos. Todas estas acciones suceden en fracciones de segundo, casi en automático y como la experiencia y el aprendizaje de años lo indica, pudimos detener el vehículo un momento antes de que el niño apareciera en el campo de visión.

¿Qué hubiese pasado si en este ejemplo no hubiese estado presente el cerebro? Lo peor. El niño muy probablemente hubiese muerto arrollado por nuestro vehículo.

En este ejemplo es claro que de nada sirve la mejor vista, el mejor sentido del oído, los más fuertes músculos y huesos en el mundo, sin que un elemento de control (el cerebro) no se encargue del procesamiento que llega gracias a los sensores y sin el oportuno accionar de los actuadores (brazos, manos y piernas). Todo esto tras un aprendizaje y un adiestramiento adecuado que queda debidamente almacenado en nuestro cerebro.

Regresando entonces a la Internet de las Cosas, es entonces que debemos hacernos una pregunta clave, solo para empezar: ¿Cómo y en qué queremos aplicar la Internet de las Cosas? Todo depende entonces de la respuesta a esta interrogante, para determinar no solamente qué dispositivos serán necesarios involucrar como sensores y actuadores, sino también qué actuadores debemos añadir a la ecuación.

Claro es entonces que no es lo mismo un proceso de producción en una planta fabricante de productos químicos, una cervecería, una fábrica de productos de acero, una panadería, etc. Cada una de estas ramas de la industria tiene sus propios procesos.

También entonces debemos responder: ¿Queremos que los sensores sólo manden señal al elemento de control, o queremos que los sensores puedan tomar decisiones instantáneas? Aquí tocamos un tema que se ha dado en nombrar como "Edge Computing" o "Cómputo de Frontera". Un sensor puede ser por ejemplo un vil interruptor accionado por presión o por un campo magnético. Pero también pudiésemos involucrar a un circuito micro controlador (como Arduino por ejemplo) para que éste mismo tome decisiones y no necesite enviar la señal hasta el cerebro central para esperar que éste último tome la decisión correspondiente, enviando solamente qué decisión tomó y cuál fue el resultado final para que quede registrado en "bitácora".

Antes de continuar, vale la pena mencionar que Internet de las Cosas no debe venir sola. Debe de ser parte de toda una estrategia que involucra íntimamente a Siete Capas, que a saber son (de arriba hacia abajo):

7.- Colaboración y Procesos.- En donde se involucra directamente a personas y los ciclos del negocio.
6.- Aplicaciones.- Todo lo relativo a Reportes, Análisis, Control.
5.- Abstracción de los Datos.- Adición y acceso a datos generados por capas inferiores.
4.- Acumulación de los Datos.- Almacenamiento de datos generados por capas inferiores.
3.- Edge Computing.- Análisis y Transformación de los datos generados por la capa 1.
2.- Conectividad.- Unidades para comunicación y pre-procesamiento de los datos.
1.- Dispositivos y Controladores Físicos.- Las "Cosas" (sensores y actuadores).

Como podemos darnos cuenta, el concepto que muchos tenemos de Internet de las Cosas es solamente la capa 1, los Sensores/Actuadores.

La capa 1 es tal vez una de las partes más críticas y a la vez apasionantes de la Internet de las Cosas. El iniciar respondiendo las preguntas:

  1. ¿Para qué requiero utilizar Internet de las Cosas? No es lo mismo el aplicar Internet de las Cosas a un proceso fabril, que aplicarlo a un avión de pasajeros o a un avión de combate.
  2. ¿Qué es lo que requiero censar? Se puede censar ya prácticamente todo, desde temperatura, humedad, altura sobre el nivel del mar, posición geográfica, aceleración relativa, pulso, presión arterial, temperatura corporal, ritmo respiratorio, etc. Todo esto va muy de la mano con la respuesta a la pregunta anterior.
  3. ¿Cómo y con qué velocidad se deberá analizar la información? Dependiendo entonces de qué tan crítico o vital resultan las respuestas a las dos preguntas anteriores, se puede decidir por una Internet de las Cosas en modalidad "Pooling" (encuesta), en donde todo análisis de los datos y toma de decisión se debe llevar a cabo en un servidor central; o por el contrario se requiere toma de decisiones y acción a nivel del dispositivo "in situ" (edge o frontera).
  4. ¿Cómo y con qué velocidad se deberá actuar en consecuencia? Nuevamente recordemos que de nada sirve el sólo censar, registrar y analizar los datos, si no es posible actuar en consecuencia con éstos. De aquí depende y de las respuestas a las dos primeras preguntas, qué tipo de actuadores, qué tan rápidos, qué tecnología se debe escoger para éstos.

Cierto que aún así y con todo lo que hemos revisado hasta el momento, no podemos decir que ya tenemos la guía única y/o máxima para la implementación de Internet de las Cosas. Pero definitivamente ya contamos con un inicio muy sólido y las bases para desde este modesto punto, continuar con un círculo virtuoso que de por resultado una completa y correcta implementación de la Internet de las Cosas.

¿Qué haría falta entonces? Complementar con tomas de decisiones tan importantes como:
  • ¿Con qué plataforma (de hardware y sistema operativo) vamos a trabajar a nivel de la Capa 1?
  • ¿Qué tecnología podemos o debemos utilizar para dar conectividad a los sensores y actuadores?
  • ¿Contamos ya con la herramienta adecuada, tanto para nuestra insipiente estrategia de Internet de las Cosas como para nuestro proceso de negocio?
  • ¿Cómo registraremos todos los datos que vengan desde la Capa 1 y todas las decisiones tomadas por el sistema o sistemas de control? ¿Ya contamos con una Base de Datos Relacional confiable?
  • ¿Ya contamos con todos los elementos de seguridad y auditoría que garanticen la veracidad e integridad de los datos generados por el "día a día" de nuestra solución de Internet de las Cosas?
  • ¿Contamos ya con herramientas para el Análisis y Paneles de Control para visualizar en tiempo real y/o realizar reportes para toma de decisiones a mediano y largo plazo? ¿Es necesario Big Data?
  • ¿Cómo habremos de involucrar a personas y procesos de negocio existentes (o futuros)?

 ¿Verdad que no es algo tan sencillo como simplemente conectar "chunchitos" a una red? Es todo un procedimiento que debe ser analizado y ejecutado concienzudamente, pero que al final dotará a su negocio con los cimientos para aplicar Aprendizaje Automático, Inteligencia Artificial y por sobre todo, de esa agilidad tan necesaria para las empresas, organizaciones y instituciones de hoy.

¿Listo para comenzar con la Internet de las Cosas?

sábado, 10 de marzo de 2018

Creando comunidades inteligentes y comprometidas con IoT

Conectividad ubicua, Inteligencia Artificial, Computación Distribuida y Blockchain ayudan a las ciudades a transformar sus datos en inteligencia procesable.

¿Qué hace que una ciudad sea una "ciudad inteligente"? Algunos argumentarán que tiene que ver con el grado en que la ciudad se mantiene al tanto de los avances tecnológicos, pero eso es demasiado unidimensional. Las ciudades inteligentes requieren un enfoque integrado de Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés), conectividad, Inteligencia Artificial, Informática Distribuida y otras tecnologías.

Para sacar el máximo provecho de la tecnología de las ciudades inteligentes, los técnicos deben comprender los puntos débiles a corto y largo plazo para los gobiernos de las ciudades; el marco de adquisiciones, incluidas las cuestiones presupuestarias y de financiación; así como los procesos burocráticos y legislativos en general.

Un enfoque integrado para la implementación de la tecnología, que abarca todas las áreas y/o dependencias de la ciudad, puede ayudar a aliviar desafíos específicos como la gestión del estacionamiento, la gestión del tráfico, el alumbrado público, el consumo de energía (la respuesta a la demanda) y la seguridad pública.

Ganando atención

El concepto de ciudad inteligente ha estado ganando atención a nivel mundial durante la última década; sin embargo, Estados Unidos se ha quedado rezagado. La tecnología ha sido considerada como la solución para cada desafío que enfrentan los administradores de la ciudad.

El concepto de ciudad inteligente implica la implementación de hardware, software y servicios de tecnología de comunicación e información, para mejorar la eficiencia operativa, impulsar el compromiso ciudadano, la calidad de vida, e identificar nuevas fuentes de ingresos.

Los sensores y las "pasarelas" recopilan datos de la infraestructura, como alumbrado público y sistemas de gestión del tráfico, los transfieren a la nube donde se agregan, normalizan, analizan e interpretan en tiempo real.

Los líderes de la ciudad pueden usar esa información para, por ejemplo, mantener la infraestructura de manera proactiva o responder rápidamente a emergencias.

El éxito de las implementaciones de IoT significa dividir los silos departamentales

Los objetivos estratégicos de la ciudad inteligente se entrelazan: es probable que la inversión en un área tenga un impacto en otras áreas. Por ejemplo, una solución IoT que reduzca la congestión del tráfico probablemente tenga un impacto directo en los objetivos ambientales de una ciudad.

Además, aunque es mucho más probable que los objetivos estratégicos sean similares en varias ciudades, su priorización puede variar. Es más probable que las ciudades más grandes prioricen la gestión del tráfico y la seguridad frente a las preocupaciones ambientales, lo que a su vez puede afectar su decisión de seleccionar e implementar soluciones específicas.

Por lo general, la mayoría de las iniciativas de ciudades inteligentes son prioridades de cada dependencia y los datos no se comparten con otras en las ciudades. Esto resulta en diferentes dependencias que implementan soluciones de IoT que pueden no integrarse fácilmente, creando dolores de cabeza logísticos para las áreas de TI.

Así que: ¿por qué los alcaldes, los consejos y los gerentes de las ciudades no toman la delantera en el despliegue de IoT en toda la ciudad? Una posible razón: las implementaciones de IoT tardan años en implementarse y es posible que el ROI no sea visible durante muchos años. Esto podría significar que los alcaldes podrían perder las próximas elecciones por gastar demasiado dinero en algo que no está probado.

Resultados de computación distribuida en análisis en tiempo real

Si las ciudades deben desarrollar soluciones que puedan ayudar a aliviar muchos desafíos que mejoran la participación ciudadana y los niveles de aceptación en general, la latencia en la transmisión de datos a la nube es una barrera importante.

El análisis de datos en la nube significa que los datos no se pueden analizar de inmediato. La velocidad de la información depende de la red y la velocidad disponible para transmitir datos, en redes celulares, inalámbricas o de línea fija.

Para superar esa barrera, consideramos esencial la disponibilidad de procesadores mejorados para dispositivos periféricos y puertas de enlace. Con esto se debe involucrar a la Inteligencia Artificial y la Informática Distribuida para el análisis y la visualización de datos en tiempo real.

Esto permite a las ciudades desarrollar soluciones que pueden ayudar a aliviar muchos desafíos que mejoran la participación ciudadana y los niveles de satisfacción en general, lo que resulta en la migración neta a las ciudades.

Proteger la integridad de los datos con Blockchain

La integridad de los datos es otro obstáculo potencial para las ciudades inteligentes, y Blockchain podría ser la clave.

El valor de Blockchain en las ciudades inteligentes todavía no está del todo claro,  asemejándose a la exageración y falta de claridad sobre el valor de la computación en la nube hace una década. Los proveedores de servicios todavía están tratando de descubrir cómo pueden aprovechar Blockchain para mejorar la integridad de los datos.

El consenso, sin embargo, apunta a que Blockchain proporciona ese enlace que puede ayudar a asegurar la integridad de los datos, a medida que se transmiten desde el punto de captura hasta el punto de análisis y almacenamiento.

La seguridad de IoT de extremo a extremo es un mito y nunca llegará a buen término. La única forma de proteger las implementaciones de IoT es con un enfoque en capas que involucre a cada proveedor de hardware, desarrollador de software y proveedor de soluciones, para asegurar capas que puedan controlar. Blockchain se puede utilizar para fortalecer la cadena de custodia de datos y ayudar a reducir los puntos de vulnerabilidad en IoT.

La conectividad ubicua une todo junto

Las ciudades se verán más afectadas por IoT y conectando todos los dispositivos. El vehículo autónomo es uno de los dispositivos conectados más importantes que probablemente estará disponible en los próximos años.

A menos que cada vehículo se pueda comunicar sin latencia con todos los demás vehículos y la infraestructura, no espere que disminuyan las tasas de accidentes de tráfico y muertes. Esta alta velocidad de transmisión de datos requerirá que las redes celulares desplieguen 5G más temprano que tarde.

La gestión del tráfico requerirá transmisión de datos casi en tiempo real desde sensores en calles y carreteras, para ayudar a las ciudades en crecimiento a aliviar los cuellos de botella de tráfico. Mientras que las ciudades necesitan un mayor gasto de infraestructura para expandir las carreteras (mirando a todas las grandes ciudades de Texas), la tecnología se puede utilizar como una solución a corto plazo para proporcionar a los residentes rutas alternativas para evitar la congestión.

La última palabra

A pesar de la emoción que hay sobre las ciudades inteligentes, es probable que enormes barreras ralenticen o detengan estas iniciativas. Al examinar la promesa y las posibilidades, considero que la probabilidad de que estas iniciativas lleven décadas dando frutos en muchas de nuestras ciudades más grandes es una tragedia.

Una ciudad no es inteligente porque es tecnológicamente avanzada. Una ciudad es inteligente porque usa la tecnología de manera que mejora la eficiencia operativa, impulsa la participación ciudadana y justifica la migración interna hacia una ciudad. IoT y sensores inteligentes ayudan a las ciudades a alcanzar esos objetivos.

Sin embargo, estos objetivos solo se pueden lograr integrando IoT, conectividad, inteligencia artificial, informática distribuida y otras tecnologías, además de dividir los silos entre los departamentos de una ciudad.

¿En conclusión? Ciudades Inteligentes no es simplemente abrir un sitio web, una página facebook, cuenta de Twitter y/o llenar la Ciudad de dispositivos conectados a la Red. Todo el esfuerzo en sí debe de ser coordinado, segro, inteligente, bien acompasado.